«La mente siempre ha sido uno de los grandes misterios de la humanidad, y como misterio desde pequeño me ha provocado muchísima curiosidad. El proceso terapéutico no deja de ser un camino lleno de rosas y espinas que cada persona emprende con el único afán de conocerse y comprenderse.
Es importante darse cuenta de que gran parte de nuestros problemas vienen por miedo a ser lo que somos en realidad. Esto es lo que nos genera sufrimiento, un sufrimiento que también intentamos evitar a toda costa. Y evitando no nos dejamos ser aquello que somos en realidad. El psicólogo no es más que el apoyo que uno necesita a la hora de dar los primeros pasos con el único afán de que termines siendo tu propio apoyo.»