«Desde siempre sentí la curiosidad y la pasión hacia el ser humano. El espacio terapéutico es el lugar más honesto y respetuoso en el que me he encontrado jamás. Un lugar seguro donde poder desprenderse de todas esas capas de conflictos, fantasías y situaciones no resueltas, emociones no atendidas…
Y es que la terapia nos permite ordenar lo importante y como resultado de esa desnudez honesta, poder llegar a la esencia de lo que nos mueve, a lo natural y genuino de cada uno de nosotros. Solo de esa forma podemos saber qué es lo que realmente necesitamos para nuestro bienestar.
Mi hermosa profesión, ese espacio sagrado donde uno camina y camina en una trayectoria que nunca acaba, de eterno reencuentro con nosotros mismos.»