«Mi camino profesional nace del encuentro entre las artes escénicas y el desarrollo humano. Mi recorrido comenzó en las artes escénicas, la danza contemporánea y el trabajo con la voz, espacios donde descubrí el enorme poder transformador que tiene la expresión auténtica. A lo largo de mi vida, las diferentes crisis personales me llevaron a profundizar en el autoconocimiento y a descubrir que el conflicto, aunque doloroso, puede convertirse en una oportunidad para crecer, desarrollar recursos y encontrar nuevos sentidos y posibilidades. Esta vivencia, unida a mi formación en Terapia Gestalt, Método PIBE y Sistema Río Abierto, constituye la base de mi manera de acompañar.
Siento una especial vocación por el trabajo con adolescentes. Conozco de cerca el dolor, la confusión y la soledad que a menudo acompañan la búsqueda de la propia identidad, por eso considero fundamental ofrecer espacios seguros donde puedan expresarse libremente, sentir que se les escucha sin juicios y descubrir sus propios recursos. Actualmente acompaño a adolescentes, familias, y personas adultas, integrando teatro, movimiento expresivo, psicoterapia humanista y educación emocional. Continúo formándome en budismo laico, emociones y neurociencia, ampliando una mirada que une cuerpo, mente, conciencia y vínculo humano.»
Creo que detrás de cada crisis hay una posibilidad de transformación, y que toda persona necesita, en algún momento de su vida, un espacio donde poder mostrarse tal como es y ser acogida sin juicio.